El monstruo y su último suspiro

Había una vez un monstruo que vivía de la lluvia. Cada vez que llovía él se ponía súper feliz porque era su alegría.

Sin embargo, por una extraña razón dejo de llover por meses. El monstruo asustado que no había llovido por mucho tiempo decidió abandonar su hogar y buscar un nuevo lugar donde lloviera más.

El monstruo camino kilómetros y kilómetros sin parar y nunca lograba encontrar el sitio perfecto donde quedar. Hasta que una noche, en el reflejo que daba la luna el monstruo vio un lago, él entusiasmado salió corriendo hacia el lago que miraba con la luz de la luna. 

 Sin embargo, era solo una ilusión que fue creada por la luna en el asfalto. De la decepción el monstruo se sentó en el suelo, vio hacia el cielo con unos ojos de desilusión, tristeza, dolor, y fue entonces donde se dio cuenta que esa era la última vez que iba a poder ver la luna tan brillante y tan bella. cubierta con un manto oscuro y miles de puntitos que brillaban no tan fuerte como la ella.

Se acostó sin despegar la mirada del cielo, y empezó a recordar sus días donde la lluvía caía del cielo y recordó también los motivos de su travesía.

El monstruo suspiró profundamente como queriendo Inhalar todo el aire posible, lo mantuvo adentro por unos segundos, cerró los ojos, y exhaló su último aliento con una sonrisa que decía que había valido la pena todo. 

Después de 15 segundos, empezó a llover.


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