Esa frase la leí en alguna de tantas redes sociales por las que navego buscando algo bueno o que algo bueno me encuentre. En realidad, nunca me he puesto a pensar en eso. Quizás, los días que no tienen colores, no voy a ningún lado y me quedo ahí, en medio de esos colores grises que me acogen como si fuera uno más de ellos. Quizás, los amarillos vienen a buscarme y yo esté muy cómodo en mi zona gris. Sé que los rojos son más animados que los demás y me motivan a seguir adelante, a no quedarme sentado esperando algo que quizás nunca llegará. ¿A dónde iré cuando los días no tienen colores? Quizás a todas partes y a ninguna, dependiendo de quien me lleve en su corazón.