Los cambios nunca son fáciles, pero son muy necesarios. La naturaleza nos enseña esto cada año cuando llega el otoño. Podemos ver la majestuosidad de los árboles, que poco a poco parecen morir, cambiando el color de sus hojas hasta quedar sin ninguna, dejando solo las ramas que los adornan. Ver tanta soledad y el cambio tan radical en los árboles al principio puede generar un sentimiento de nostalgia y, a la vez, impotencia. Sin embargo, es la misma naturaleza la que nos ayuda a comprender que los cambios son necesarios y saludables. Después de los días grises, volvemos a florecer, cambiando nuestros colores por unos nuevos, más radiantes y potentes que antes, e incluso más fuertes. No te quedes estancado en lo que fue; lucha para superar el otoño, y en primavera serás una mejor versión de ti mismo. No dejes que esa pequeña nube gris opaque lo grandioso que eres.


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