Te quiero así,

tan mía y a la vez tan ajena,
como el viento que acaricia sin poseer,
como el suspiro que se escapa sin control.

Te quiero así,
como se quiere a una flor,
con sus delicados pétalos que invitan a tocar,
y sus espinas que recuerdan que el amor también duele.

Te quiero así,
con ese toque de suavidad que calma,
y esas miradas matadoras que incendian el alma.

Te quiero así,
como rara vez se quiere en la vida,
con la inocencia de un niño y la pasión de un fuego que no se apaga.

Te quiero así,
a la buena, sin máscaras ni condiciones,
con todas las ilusiones del mundo al alcance de la mano,
y a la vez con un miedo enorme,
ese miedo profundo de perderme en el abismo infinito de tus ojos,
de quedarme atrapado en tu mirada sin vuelta atrás.

Te quiero así,
porque en tu contradicción encuentro mi calma,
porque en tu fragilidad veo mi fuerza,
y en tu libertad, mi hogar.


Leave a comment