“En los preámbulos del amor ningún error es corregible” -El general y su laberinto.
Él había llegado por equivocación al pueblo de San Andrés. Su GPS lo había hecho tomar una ruta incorrecta y terminó varado en medio del parque de aquel pintoresco pueblo. Cuando pensaba que todo su día y viaje estaban arruinados, vio pasar de reojo a una joven con el cabello negro y liso que ondeaba con cada paso que daba. Al ver tanta belleza, no pudo hacer otra cosa que mirarla fijamente. Entonces se dio cuenta de que en el rostro de la muchacha se marcaba la constelación más hermosa del universo. Impresionado, decidió hablarle, pero su nerviosismo fue tanto que terminó tirando la moto en la que viajaba. La muchacha, al ver esto, se preocupó un poco al ver al joven caído, pero le dio una risa tierna al ver lo que había ocurrido. Así fue el comienzo de un amor imposible.