Entre voces

Oigo el sonido que amo: el sonido de la voz humana.
— Walt Whitman

Nuestras llamadas no eran rutina.

Eran un lugar.

Un espacio suspendido en el tiempo,
donde las horas dejaban de importar
y el silencio nunca pesaba.

Hablábamos…

Como quien se encuentra después de haberse extrañado toda la vida.

De sueños que apenas aprendían a pronunciarse,
de miedos que encontraban refugio en la voz del otro,
de futuros que, sin darnos cuenta,
empezaban a entrelazarse.

También de lo simple:

del día,
del cansancio,
del mundo allá afuera…

Pero siempre terminábamos volviendo a nosotros.

Éramos dos voces
acortando la distancia,
tejiendo cercanía
con cada palabra.

No sé quién llamó primero.

Solo sé que se volvió inevitable.

Las mañanas empezaban contigo
y las noches… también.

Y, entre una llamada y otra,
existía esa espera suave.

Esa forma silenciosa de extrañarte.

Mirando el reloj
como si así pudiera acercar el momento
de volver a escucharte.


Leave a comment