La mesa más pequeña

El amor no se mira, se siente, y aún más cuando ella está junto a ti.

-Pablo Neruda

La mayoría de los años, el Día de Acción de Gracias solía ser… un poco aburrido.

Rodeado de familia y amigos, sí, pero yo… siempre terminaba igual: sentado en una esquina de aquella mesa larga que parecía extenderse por toda la sala.

Observando.

Callado.

Presente, pero distante.

Sin embargo, desde que llegaste, algo cambió.

Empecé a buscar cualquier excusa —la más mínima— para ir a verte, para coincidir contigo, para compartir, aunque fuera solo un instante, la misma mesa.

No sé si fue el destino el que decidió escucharme o si, simplemente, los planetas se alinearon de la manera correcta…

Pero tuve la dicha de vivir un Thanksgiving distinto.

Uno que no se medía por el tamaño de la mesa ni por la cantidad de personas sentadas a su alrededor.

Sino por lo que cabía en ella.

Solo tú y yo…

En aquella pequeña mesa.

Donde, curiosamente, había espacio suficiente para todo lo que sentíamos.


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